NECESITO DE TI!!! LA VOTACIO CIERRA EL 8 DE ENERO Y ME PELEO LOS 8 PRIMEROS LUGARES HOY POR MI, MAÑANA POR TI...UN VOTO NO TE HACE NI RICO NI POBRE...PON UNA MANO EN EL CORAZON Y LA OTRA EN EL MOUSE...APOYAME... NO ME DES LA ESPALDA NI ME APAGUES TU MONITOR
Los ómnibus, combis, micros, son un transporte público que le puede facilitar la vida a muchas personas. La mayoría se queja por la contaminación que éstos traen y otros por lo mal que los choferes manejan. Cuando nos subimos a uno de estos transportes, lo único que hacemos es buscar un buen asiento y tomar una siesta hasta llegar a nuestro destino o simplemente escuchar música e ignorar a todo el mundo. Muy pocas veces nos ponemos a mirar detalladamente lo que está a nuestro alrededor.
Elegí el recorrido de la 23A, me subí al ómnibus a las diez de la mañana con veintisiete minutos del domingo diez de agosto, en la cuadra 44 de la avenida Aviación. El carro estaba medio lleno, en los asientos había desde niños sentados en un mismo asiento para pagar un solo pasaje, hasta ancianos dormitando o rezando. Y Como el amor no podía faltar en este viaje, una pareja de enamorados estaban sentados al final del ómnibus y fueron todo el caminos abrazados y besándose.
Un señor muy peculiar subió al carro, en una mano agarraba fuertemente a su hijo de aproximadamente siete años y en la otra mano tenía una tomografía. El hablaba y hablaba, nadie le hacía caso, apenas y lo miraban de reojo. Pidió limosna y se bajó. Una cuadra después subió un chico a tocar con una quena “El cóndor pasa”. Algunos pasajeros le seguían el ritmo con el pie o la mano y otros simplemente lo ignoraban, pero al final el trabajo de este chico se cumplió, entretuvo por al menos unos minutos a todos los pasajeros y pudo ganar algunos soles.
A las diez con treinta y siete minutos el cobrador, haciendo sonar sus monedas en la mano pasa por el asiento de cada persona a cobrar los pasajes y claro, nunca falta la persona, en este caso señora, que hace un lío por pagar solo un sol, y no entiende que el recorrido que ella quiere hacer es largo o que en domingos y feriados se paga más. Éste señor, que grita a todo pulmón su ruta por la ventana del ómnibus para “jalar” gente, parecía tener una inteligencia admirable en lo números, ya que sin mostrar demora llevaba en su cabeza sumas, restas, vueltos, minutos perdidos y asientos por ocupar que prácticamente cambiaban cada cinco minutos. En todo el trayecto tenía y tiene que recordar los nombres de todas las calles, parques y avenidas por las que pasan, recordar que pasajero le pagó y cual no lo hizo. También parecen poseer una gran habilidad en el manejo de público. A las diez de la mañana con cuarenta y un minutos, entrando con rapidez a una curva, llegamos a la avenida Canadá. En ese momento el chofer aceleró increíblemente y en un par de minutos ya estábamos en el cruce con la avenida Santa Catalina, fue ahí cuando el cobrador bajó y corrió a una tienda a marcar una tarjeta.
Habría más de cuarenta y cinco personas en ese ómnibus, es increíble cuantas vidas estaban en ese carro. Cuantas historias, alegrías, tristezas y preocupaciones estaban en las cabezas de los pasajeros. Hay muchas personas que cuando suben a un transporte público (ómnibus, combi, micro), suelen buscar el asiento de uno para llegar a su destino y si no lo encuentran se sientan al lado del pasillo en un asiento de dos y ponen su bolso o mochila en el asiento del costado y si no traen nada, ponen una mala cara a cada persona que suba al carro para que no se sienten a su costado. Pero claro, nadie sube a un transporte público a hacer amigos, suben para llegar a un destino.
A las diez y cincuenta de la mañana, llegamos a la avenida Palermo, subieron aproximadamente nueve o diez pasajeros y el ómnibus se llenó e hizo que algunas personas vayan paradas, cogidas de los pasamanos o de asientos. Cuando pasamos por el parque Unión Panamericana, un vendedor de galletas subió. Lo que llamó mi atención fue que este señor vendía los chocolates a tres por un sol, y estos chocolates normalmente los encuentras en las tiendas a un sol cada uno. Y como era de imaginarse casi la mitad de los pasajeros los compraron. Algo gracioso fue que el señor hacía propaganda a sus galletas “Chaplin” que son muy conocidas, pero una vez que las comprabas y veías el nombre decía “Charlyn”, sin embargo el contenido era muy similar.
Dos chicos, de aproximadamente dieciocho años subieron al carro cuando llegamos a la avenida México, a las diez con cincuenta y cinco minutos, para deleitarnos con su música. Tocaron y cantaron “Sicuri” y “Anaconda” con una quena y un tambor. Es lamentable la cantidad de desempleo y pobreza que hay en el país que hace que estas personas recorran a pedir limosnas por llevarse un pan a la boca.
Unos minutos después, algunos pasajeros comenzaron a leer sus periódicos, hablar por celular y a otros les venció el hambre y comenzaron a comer alguna galleta o pan. Un niño se impacientó por llegar a su destino y quiso pararse o ponerse a jugar y con una sola miraba su madre hizo que se sentara nuevamente.
A las once de la mañana con quince minutos, llegamos a la tan contaminada avenida Abancay. Unos seis asientos del ómnibus se desocuparon, los chicos que estuvieron cantando se bajaron y un vendedor de agujas e hilos se unió al trayecto. Algunos señores y señoras cogieron muy fuerte sus cosas, con miedo a que les roben y pusieron una mala cara cuando el vendedor paso por su asiento ofreciéndoles su producto.
Mi destino era el distrito del Rímac, en el puente Ricardo Palma (que cruza el río Rímac). A este lugar llegué a las once de la mañana con treinta minutos. El recorrido solo duró una hora con tres minutos, a pesar de ser domingo no hubo mucho tráfico. La experiencia fue muy agradable, ya que como lo dije al comienzo, cuando uno se sube a un ómnibus, micro o combi no se pone a observar a las personas que están ahí, simplemente se ponen a mirar por la ventana para ver cuanto falta para llegar a su destino. Es muy interesante ponerse a observar el comportamiento, las actitudes y personalidades de los pasajeros, choferes y cobradores. Uno nunca sabe lo que puede pasar, y un viaje en uno de estos transportes puede ser agotador y frustrante a veces, pero nunca aburrido ya que los personajes que se pueden ver son únicos.
Unos tranquilos, felices, cantando, bailando y saltando, otros con sueño, mirando a su alrededor y quizá cantando en su mente. Son los niños que acuden cada domingo al templo Cristo Salvador en Chama-Surco. En la religión católica el término “catequesis” se denomina al hecho de depositar la Fe en una persona que se inicia en el tema.
Todos los domingos a las 9 de la mañana, la parroquia Cristo Salvador se llena de niños de todas las edades para escuchar una parte de la vida de Jesús, para escuchar la palabra de Dios. Allá, los esperan un grupo de jóvenes que mantendrán el orden y los guiarán. Son los catequistas de la comunidad Cristo Vivo. Ellos son un grupo de jóvenes que todos los sábados se reúnen para preparar sus clases del domingo y crecer espiritualmente. Ayudan a un gran número de niños y niñas a prepararse para la realizar primera comunión y/o perseverar.
Todos los años en el mes de marzo comienza la Catequesis de niños de la familia Cristo Vivo. Esta familia tiene más de 10 años ayudando a niños de diferentes edades a aprender sobre Jesús; este año son 25 los catequistas que guiarán a estos niños hasta fines de año y más de cien infantes los que acudirán cada domingo.
Las clases de catequesis se realizan todos los domingos después de la misa, a las 10 de la mañana en las instalaciones del colegio Cristo Salvador. Son doce los salones que esperan a estos niños: Pre comunión 1, 2 y 3, Primera comunión 1, 2, 3, 4, 5 y 6, Perseverancia 1, 2 y 3, y finalmente Semillas (que serán los próximos catequistas).
LA MISA
La misa de niños es a las nueve de la mañana, todos los domingos en la Parroquia Cristo Salvador, para esta misa tan especial se separan las 30 bancas de la parte de adelante para los niños, cada grupo de niños se sientan con sus catequistas a escuchar la misa y poder participar de ella.
Esta misa es muy peculiar, ya que las canciones que normalmente son lentas en las demás misas, en ésta son alegres, movidas, todos, desde los niños de pre comunión 1 hasta los señores de la tercera edad, tienen que estar de pie para poder bailarlas y hacer las mímicas. El coro de esta misa lo conforma un pequeño grupo de catequistas (con Cali como encargado), se acompañan de guitarra, cajón y pandereta.
EL CURA
El sacerdote que esta encargado de realizar esta maravillosa misa, es el Hermano José Lareda. Según sus amigos más cercanos, José es un niño encerrado en el cuerpo de un hombre. Él, junto a los niños canta y hasta en algunas oportunidades hace también las mímicas de las canciones.
En el momento de las peticiones, todos los niños que quieran hacer una tienen que formar una fila, de esta manera, sus peticiones son escuchadas por toda la iglesia. También en el momento de la paz hacen una larga fila para poder darle la paz al padre.
El Catequista
Debe ser una persona preparada, debe tener mucha paciencia, ya que tratará con niños, debe ser sincero y principalmente debe tener mucha Fe y saber como transmitirla, saber como predicar.
La labor de catequista es prácticamente de todos los días, oficialmente comienza los sábados, cuando todos los catequistas se reúnen en un salón de la Parroquia y reciben charlas de cómo poder mejorar en todo sentido, cómo poder crecer espiritualmente, éstas charlas las reciben por Erika, Cali (los encargados de toda la catequesis) y la Hermana Cecilia. También alaban al Señor por medio de canciones y bailes. Éstas reuniones las hacen todos los sábados de cinco de la tarde a ocho de la noche, y media hora antes de terminar se juntan por grupos para poder ponerse de acuerdo para la clase que dictarán al día siguiente.
Los domingos tienen que estar a las ocho de la mañana en la Parroquia para así poder arreglar sus salones, recibir a los niños y separar las bancas del templo. Si hay una celebración en especial como el día de la madre, día de todos los santos, etc, tienen que estar a las 7 de la mañana para así poder arreglar el salón donde se reunirán todos los niños.
La misa comienza a las nueve en punto de la mañana, y cada catequista ya está con un grupo de niños, ahora su labor es estar pendiente de ellos, que no estén conversando, que presten atención, que participen de la misa, etc. Una vez acabada, pasan a los salones y a comenzar con las clases.
Cada catequista tiene una manera distinta de enseñar, pero al final todos tienen un solo objetivo que es hacer de los niños unas personas de bien, que sepan sobre Dios, que se puedan preparar bien para la primera comunión y que puedan perseverar en su Fe.
Esta es una buena opción para poder llevar a sus hijos a conocer más sobre Jesús, sobre la religión católica. Acá aprenderán jugando y les encantará.
El Perú es uno de los escenarios gastronómico más reconocido a nivel del mundo. Es por eso que he cambiado un poco el rubro de este blog, para mencionar ahora cosas que me encantan.
En el Jr, Ucayali más conocido como la Calle Capón se encuentra el chifa “San Joy Lao”. El comensal recibe al ingresar el primer impacto: mucha gente, ambiente y aroma oriental (una recepcionista vestida orientalmente). Dos ambientes separan el lugar, en la entrada hallaremos un bar, con algunos tragos ‘chino peruanizados’ y el primer y segundo piso del local, que albergan un número favorecedor de mesas.
Es hora de elegir los platos fuertes, y el conocido ‘chaufa’, es el elegido. Si bien es cierto es muy saboreado y deseado en nuestro país, ha esto le adjuntamos el hecho de que los peruanos hemos tomado la elaboración de este platillo como innovación nuestra. La carta propone diversos tipos de arroz chaufa: arroz chaufa con chancho, arroz chaufa con vegetales, arroz chaufa mixto(chancho y pollo) y arroz chaufa con pollo.
El clásico arroz chaufa es el de pollo. El cual solo varía dependiendo del ingrediente que se le coloque: chancho, pollo, vegetales, mariscos y hasta ‘hot dog’ que en algunos lugares le colocan. Es inigualable el placer que otorga al paladar, comer un buen chaufa. Es por eso que muchas personas hasta hacen cola en este restaurante para poder degustar el ya mencionado plato.
Pero si de hacer cola hablamos, el ‘chifa al paso’ ubicado en Jr. Carbaya frente al Metro del Cercado de Lima, es buen lugar para comer el deseado platillo al precio módico de 5 soles. Dos de la tarde y más de 20 personas esperan por probar la mezcla de este restaurante.
Un local de 2m2 es la cuna de tal banquete. Si en San Joy Lao elegíamos entre un chaufa de pollo o un chaufa de chancho, aquí en el chifa al paso elegimos entre un chaufa con chanfaina o un chaufa con huevo a la huancaína, pero eso es solo el inicio de la carta, aún hay más. El chaufa con tamal es sin duda para mí la mejor mezcla y lo más inusual que hasta el momento he podido comer.
Algo de ají, un poco más de sillao y todo listo, mi tamal con chaufa me deja la misma satisfacción que el chaufa comido en la calle Capón. La atención: un poco más de protocolo en el restaurante San, un poco más de criollada en Al paso.
Sabores, colores, precios y atenciones. No solo en El Cercado de Lima, encontraremos estas mezclas o como diría Gastón Acurio: “Fusiones”, porque sí, el Perú es un lugar que no solo mezcla razas o costumbres sino también sabores, que ahora son reconocidos mundialmente.
Las Ciencias de la Comunicación abarca varias ramas, por eso se me hace muy difícil poder elegir una. Las especialidades escogidas han sido Publicidad y Periodismo, pero como sabemos en estos tiempos estamos ligados a la tecnología, así que este blog será un híbrido de mis gustos.